La despedida de una sonrisa sincera y de unos ojos melancólicos junto con unas lágrimas en la madrugada son cosas que pasan y ya

 30 años, me siento aturdido, acabo de revisar el historial del teléfono de mi recién fallecida hermana. Me duele mucho, me destroza saber que ella quería seguir viviendo, saber que se pudo hacer más y que yo pude haber hecho más, son cosas que no me dejaran en paz. Y son cosas que cargaré como una anda permanente, que recuerde mis remordimientos y mis culpas. 

Saber que hay personas que quieren seguir viviendo y no pueden, que la vida se les acaba y los que nos quedamos aquí tenemos la opción de afrontar y sufrir o de ser descarados indiferentes y caras duras. La muerte de un ser querido, énfasis en ser querido, es una situación trágica, que acarrea un dolor y tristeza inmensos.

Que dejan un vacío profundo y desolador, y que los métodos para sobrevivir la pérdida son poco efectivos y que la única cura es el tiempo. El tiempo que se escapa y no espera. 

Me da vergüenza ver como tantas cosas que me pasan no me cambian, como sigue siendo el mismo maldito indiferente. 

Talvez no nací para ser escritor, y que mi único talento es ignorar los problemas. 

Mientras unos no quieren morir otros no quieren vivir. 

Las condiciones no son ideales, las lágrimas son constantes, un dedo casi cercenado, un corazón confundido, un hombre que se siente cansado y yo, yo, aquí. Escuchando el silencio, arrepentido de no haberla abrazado más fuerte, de no escribirle más dedicatorias. 

Triste, con la culpa ardiendo en mi pecho, buscando consuelo.

No sentía emoción por mi cumpleaños desde hace mucho y este año no fue la diferencia, pero mi intuición me hizo aceptar y abrazar su emoción. Mi regalo fue su espíritu, su sencillez. Me destruye saber que tenía miedo, y que no fue capaz de decírmelo. 

Pueden venir miles a despedirse, pueden haber muchos discursos y muchas canciones. Pueden hacer muchas oraciones pueden patear pueden gritar pueden romper, pero eso no la regresará. 

 Ver el cuerpo sin vida no me asustó, saber que está bajo tierra no me incomoda. Encuentro calma en saber que no sufre más. Encuentro tranquilidad en saber que no debe afrontar esta vida tan absurda. 

Me llena de incertidumbre el futuro de mis padres. Las vidas comienzan y acaban. Algunos mensajes nunca tendrán respuesta. Algunas fotos serán olvidadas. Algunas voces se quedarán calladas.


Puedo llorar 5 minutos? 


Te pido perdón por todas las veces que te fallé, por todas las veces que te hice sentir sola, por no pasar más tiempo contigo por no salir a comer y a ver una película como hacíamos hace muchos años.

En mi pensamiento inocente y absurdo espero que Dios te haya dejado ver la luna de cerca. Que hayas visto al Jerry a la Sandy y a la Grisy una vez más. 

Ver tus fotos, ver tu mirada tan sincera y llena de tristeza me hace mal. Solo me recuerdan lo cobarde que soy. Espero estés en un lugar donde no sientas miedo, donde no te sientas sola. Es difícil aceptar que no se valora lo que se tiene hasta que se pierde. 

 Gracias por ayudarme y por quererme. Prometo ser valiente.




Noviembre 30, 1991 - Agosto 21, 2025.




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