Debajo de una sábana encontré recuerdos libros y la tristeza que tanto reniego.

 De las faltas de ortografía no se vive y no se peca, de los errores se aprende y a veces no. De los cuentos y de las historias de los poemas y de los temores. De la nostalgia de la expectativa, de la soledad y el miedo. De la podredumbre y de la languidez. De la sombra y de la luz. De otro día que pasa y de otra nube que no dice nada. De los temblores y de la ansiedad. De lo que se dijo y de lo que no se dijo, de los secretos y de las verdades. De los dientes y de la piel. De lo que viene y de lo que va. De lo que se queda y lo que muere. De la tierra que la cubre y del polvo que respiro. Del dolor de ya no verte, de la alegría de encontrarte.  De pensar y sobre pensar, y volver a pensar. De no dormir y de dormir demasiado. De ver el día pasar y no saber si aún me recuerdas. De soñarte diario y saber que estás bien pero aún así extrañarte y maldecirme por no haber pasado más tiempo contigo. De las cervezas del vino de la ginebra, de las risas y las lágrimas. De equivocarse  y de acertar. De esperar y de desesperarse.  De el trauma y de la realización. Del miedo a la oscuridad al miedo al amanecer y la luz del día. De no esperar nada y esperar todo a la vez. De ser un impostor un farsante a ser la persona mas interesante.  Hoy no tengo hambre hoy no tengo miedo, inspirado en la miseria, miseria idealizada y performativa.





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