Cómo ser el hombre del año
Flotando en un mar de calor, calor húmedo de mayo. La música, el aire y un poco de vodka con soda. ¿Qué significa ser un hombre? ¿O ser una mujer? ¿Sabemos lo que somos y lo que queremos? O solo nos movemos por el instinto y lo que nos han enseñado.
¿Queremos lo que hacemos? ¿Hacemos lo que queremos?
Los milagros de amor existen. Ser cínico no garantiza protección alguna de enamorarse. De escuchar la melodía que provoca un sentimiento que invade y posee sin preguntar. En comenzar a cuestionar cuándo y dónde se dará el milagro.
Las uñas pintadas dan una sensación de seguridad. Permitirse un momento de reflexión en el ojo del huracán que se llama "responsabilidades", responsabilidades en las llamadas, en los mensajes, de gente impertinente y desagradable. Y darse cuenta de que no existe una soledad absoluta. Que la soledad pesa y exilia, cansa y agota el espíritu; pero que la compañía de los seres queridos está siempre dentro de nosotros. La risa de una hermana, las ocurrencias de un amigo, los malos chistes de un papá. Los abrazos, las lágrimas, las incomodidades. Cosas que siempre nos acompañan.
Los problemas sin sentido, las enfermedades que destrozan y deforman. Pero si se sobrevive, se aprende.
Darse cuenta de que las respuestas están siempre en nuestras narices. Que la verdad y la realidad son tan insoportables, pero tan simples. Que aceptarla y vivir es la única manera. Nacer bendecido o nacer para trabajar y sobrevivir. Instancias de vidas pasadas, de déjà vus donde no había penas o miedo, donde no había angustia o incertidumbre.
Vistazos de una vida donde éramos algo más, nostalgia del recuerdo de lo que no fue o lo que ya no será.
Buscar estímulo, agarrarse de los recuerdos de sentimientos y experiencias que nos dieron felicidad.
Recordar las tardes donde solo se dormía, donde solo se escuchaba la brisa, y no había temor a que alguien no regresara a casa. De ver el cielo azul a naranja, de naranja a púrpura y de púrpura a negro azul.
¿Qué es todo eso? ¿Qué fue todo eso? Olor a cigarro, luz diurna que lastima y revela desorden e incomodidad.
Parpadear y darse cuenta de que otro año pasó.
Arrepentimiento, ir de nuevo a lo mismo. Querer la libertad, cuando siempre la hemos tenido. Ser simples y dejar de perseguir el reconocimiento y la validación. De lo que se es, de lo que se fue y de lo que no sabemos que seremos.
No solo truena cuando llueve.
Vivir la vida de alguien más, saber que ese alguien dejará de existir. Aceptar la nueva soledad y perder los dientes. Perder la cabeza y el aliento. Recordar un ramo de flores, un gesto amable, una mirada sincera.
Cubrir los espejos para ocultarse. No poder reconocerse. Consecuencias de causas con efectos extraños y confusos. Karmas que no tienen sentido ni justificación. ¿Cómo ser el hombre del año?
Humanista incurable.
Contar un secreto y decir que no me importa. Que nunca me ha importado. El hombre del año.
There is a quiet storm
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